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Marihuana: co mówi nauka i prawo? Co powinieneś o niej wiedzieć?

Cannabis: qué dice la ciencia y la ley – todo lo que debes saber

El cannabis genera emociones desde hace años. A su alrededor circulan numerosos mitos, leyendas, verdades a medias y simplificaciones. Se presenta a menudo en extremos: o bien como algo totalmente inofensivo, o bien como una sustancia particularmente peligrosa. ¿Cuál es la realidad? Ordenamos los hechos básicos: qué es, cómo actúa y cuál es actualmente su estado legal.

Este artículo tiene carácter educativo. No anima a infringir la ley ni a consumir sustancias psicoactivas.

Resumen

  • El cannabis (marihuana) es material vegetal seco del cáñamo que contiene THC, es decir, una sustancia psicoactiva que influye, entre otras cosas, en el estado de ánimo, la percepción y la atención. No todos los productos del cáñamo tienen efecto psicoactivo, por lo que conviene distinguir el cannabis (marihuana) del cáñamo industrial y de los productos de CBD.
  • En el ordenamiento jurídico español, el cannabis con fines recreativos no está legalizado para su venta ni comercialización. Sin embargo, según la jurisprudencia del Tribunal Supremo (sentencias desde 2015), el consumo privado en domicilio y el cultivo para autoconsumo no son delito penal, aunque el consumo en lugares públicos sí está sancionado administrativamente por la Ley Mordaza (Ley Orgánica 4/2015). Existen también las llamadas „asociaciones cannábicas» o clubes sociales de cannabis, que operan en una zona gris legal.
  • Los efectos a corto plazo del cannabis pueden incluir relajación, euforia y aumento del apetito, pero también ansiedad, disminución de la concentración, problemas de memoria y coordinación. Por este motivo, tras su consumo no se debe conducir ni operar maquinaria.
  • El cannabis puede generar dependencia y su uso frecuente se asocia con riesgos de problemas de memoria, motivación, bienestar y salud mental. Puede ser especialmente peligroso para los jóvenes y las personas vulnerables a las psicosis.

Índice de contenidos:

¿Qué es el cannabis?

El cannabis (coloquialmente: „hierba», „maría», „yerba», „mota», „grifa», „costo», etc.) es un material vegetal seco de origen natural, obtenido principalmente de las inflorescencias y otras partes de las plantas del género Cannabis (cáñamo). Contiene sustancias activas, entre las que destaca el THC – una sustancia psicoactiva responsable de la mayor parte de los efectos característicos del cannabis.

En la práctica, las palabras cannabis y marihuana se usan a menudo de forma más amplia que en sentido botánico y legal estricto. Lo más habitual es que designen simplemente productos del cáñamo destinados al uso recreativo o medicinal.

Conviene distinguir los conceptos:

  • cáñamo – nombre de la planta,
  • cannabis – término más amplio utilizado en ciencia y en el ámbito internacional,
  • marihuana – se refiere generalmente al material seco de cannabis que contiene THC. 

Esta distinción es importante porque no todos los productos del cáñamo tienen efecto psicoactivo y no todos están sujetos a las mismas restricciones legales.

¿De dónde procede el cannabis?

El cannabis es un producto de origen natural procedente del cáñamo. Suele obtenerse del secado de las inflorescencias y otras partes de las plantas que contienen cannabinoides en alta concentración – especialmente THC.

Sin embargo, no toda planta de cáñamo es cannabis psicoactivo. El cáñamo industrial son variedades con muy bajo contenido de THC, utilizadas, entre otras cosas, en la industria, mientras que el cannabis (en el sentido de marihuana) designa coloquialmente el material seco de variedades de cáñamo con alto contenido en compuestos activos.

¿Es el cannabis una droga?

El cannabis es una droga en sentido coloquial, y más precisamente: es una sustancia psicoactiva, porque influye en procesos mentales como la percepción, el estado de ánimo, la atención o la memoria. El principal compuesto responsable de esta acción es el THC. Los productos que lo contienen pueden modificar la forma de pensar, sentir y percibir.

En el ordenamiento jurídico español, el cannabis figura en la lista I de sustancias estupefacientes (Real Decreto 2829/1977 actualizado, transposición del Convenio Único de 1961), y su tráfico está penalizado por el Código Penal (artículos 368 y siguientes). Sin embargo, el Tribunal Supremo ha establecido en jurisprudencia consolidada (desde la sentencia 484/2015) que el consumo privado en domicilio y la tenencia para autoconsumo no constituyen delito penal. A menudo se le llama coloquialmente „droga blanda», porque su perfil de riesgo suele evaluarse como inferior al de muchas otras sustancias, en particular el alcohol, los opioides o los estimulantes.

A veces se considera al cannabis menos perjudicial que otras sustancias psicoactivas, pero eso no significa que sea inofensivo para la salud ni que no tenga potencial adictivo.

¿Cómo es el cannabis? ¿Cómo reconocerlo?

El cannabis suele tener el aspecto de material vegetal seco de color verde, verde-marrón, verde-amarillento o verde-grisáceo. Normalmente adopta la forma de pequeños fragmentos pegajosos de la planta, entre los que destacan sobre todo las inflorescencias, a veces también pequeñas hojas, tallos u otras fibras vegetales. Sin embargo, el aspecto del cannabis puede variar mucho: el material seco puede ser más claro u oscuro, más esponjoso o compacto, con mayor o menor cantidad de elementos visibles de la planta.

El reconocimiento del cannabis a partir de su aspecto no ofrece ninguna certeza ni sobre su composición, contenido de THC o CBD, ni mucho menos sobre la legalidad del producto. Diferentes tipos de cáñamo seco (incluidos productos legales con bajo contenido de THC) pueden tener un aspecto muy similar. Por eso el aspecto por sí solo nunca es suficiente para una evaluación fiable de lo que tenemos delante.

¿A qué huele el cannabis?

El olor del cannabis en forma seca suele ser intenso, „pesado», marcadamente vegetal y bastante característico. Lo más habitual es que recuerde a una mezcla de hierbas recién picadas, resina, tierra, humus, agujas de pino o piel de cítricos. Es producido principalmente por los terpenos, es decir, los compuestos aromáticos naturales presentes en el cáñamo. Para algunos, el aroma del cáñamo resulta agradable; para otros, irritante, sofocante y desagradable.

Tras la combustión, el olor se vuelve aún más fuerte, más acre y permanece durante mucho tiempo en el aire, en la ropa o en los interiores.

¿Es el hachís lo mismo que la marihuana?

No, el hachís y la marihuana no son lo mismo, aunque ambos proceden del cáñamo y tienen efecto psicoactivo.

La diferencia está en la forma de la materia prima: la marihuana es material vegetal seco, mientras que el hachís es resina de cáñamo prensada o procesada. En la legislación española, esta distinción también se refleja – se menciona por separado la planta (marihuana) y la resina (hachís).

Cannabis medicinal

El término „cannabis medicinal» se refiere al uso del cáñamo o de los cannabinoides en un marco estrictamente médico: tras la evaluación de un médico, para una indicación específica, con una dosificación determinada y bajo régimen terapéutico. El cannabis medicinal no se diferencia „por naturaleza» del cannabis usado con fines recreativos, pero tiene un estatus legal distinto. En el contexto del tratamiento, lo importante son la composición química estandarizada, la alta calidad de la materia prima y la previsibilidad de su acción.

El cannabis medicinal puede ayudar, entre otros, en casos de dolor, tensión muscular, náuseas y algunos síntomas neurológicos. Las aplicaciones más sólidamente documentadas hoy se refieren sobre todo a determinadas formas de epilepsia farmacorresistente, espasticidad en la esclerosis múltiple, así como náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia. En el dolor crónico, la situación es más compleja: una parte de los pacientes refiere mejoría, pero la calidad de la evidencia no es unívoca.

El uso médico se diferencia claramente del recreativo por la forma de administración recomendada (se prefieren métodos que permitan controlar con precisión la dosis: preparados orales, extractos o vaporización).

En España, el cannabis medicinal sigue siendo un terreno en debate. El Sativex (un preparado a base de extracto de cannabis) está autorizado por la AEMPS desde 2010 para el tratamiento de la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple. En 2022, el Congreso aprobó un informe favorable a la regulación del cannabis medicinal, y desde 2024 la AEMPS está desarrollando un Real Decreto que regulará el acceso al cannabis con fines terapéuticos para indicaciones específicas (dolor oncológico, dolor neuropático, espasticidad en EM, náuseas por quimioterapia, epilepsia refractaria). El acceso seguirá limitado al ámbito hospitalario y bajo prescripción médica.

Efectos (a corto plazo) del consumo de cannabis

Dependiendo de la dosis, el contenido de THC, la vía de administración y la sensibilidad individual, la acción del cannabis puede incluir:

  • Cambios en la percepción – los sonidos, los colores, los estímulos y el transcurso del tiempo pueden percibirse de manera distinta a la habitual. Algunas personas también describen sensaciones más intensas o una impresión de ralentización del tiempo;
  • Cambios de humor – en algunas personas aparece relajación, distensión, mejora del ánimo o euforia. En otras pueden aparecer tensión, inquietud, ansiedad, disforia, desconfianza e incluso pánico;
  • Disminución de la concentración y la atención dividida – resulta más difícil mantener la atención, seguir varias cosas a la vez y reaccionar con rapidez a situaciones cambiantes;
  • Debilitamiento de la memoria a corto plazo – tras el consumo es más difícil memorizar nueva información y reproducir lo que acaba de suceder;
  • Enlentecimiento psicomotor y prolongación del tiempo de reacción – el organismo reacciona más lentamente a los estímulos y la valoración de la situación puede ser menos acertada;
  • Peor coordinación motora – así como equilibrio y precisión en la ejecución de tareas;
  • Cambios en el razonamiento y la evaluación de situaciones – pueden aparecer distracción, dificultad para tomar decisiones, peor juicio y cambios temporales respecto al ritmo habitual de pensamiento;
  • Somnolencia y calma, o al contrario: excitación y mayor sociabilidad – estas reacciones, sin embargo, no son constantes y pueden variar de unas personas a otras;
  • Aumento del apetito;
  • Aceleración del ritmo cardíaco inmediatamente después del consumo;
  • Sequedad bucal, enrojecimiento de los ojos y otros síntomas físicos de corta duración – su intensidad puede variar;

En la práctica, los efectos a corto plazo del cannabis no son exclusivamente „positivos» o „negativos». El mismo producto puede significar para una persona relajación y mejora del ánimo, y para otra tensión, ansiedad o un claro empeoramiento de la concentración.

Las cuestiones de seguridad son especialmente importantes. El cannabis puede empeorar la capacidad para conducir vehículos y operar maquinaria, ya que afecta al tiempo de reacción, la coordinación, la atención, la valoración de distancias y la toma de decisiones.

Efectos a largo plazo del cannabis y su influencia en la salud: riesgos y posibles daños

Los efectos a largo plazo del consumo de cannabis no son iguales en todo el mundo y dependen en gran medida de la frecuencia y duración del consumo, la edad de inicio, la potencia del producto y la susceptibilidad individual.

En el plano funcional, se suele hablar de la relación entre el consumo frecuente de cannabis y un mayor riesgo de problemas como una bajada crónica de la motivación, peor bienestar, dificultades de concentración, atención y memoria, así como peores resultados académicos o laborales.

El tema de la salud mental también es importante. Las investigaciones indican que un consumo frecuente y prolongado, especialmente diario y de productos con alto contenido de THC, se asocia con un mayor riesgo de psicosis y otros trastornos mentales. Esto no significa, por supuesto, que cada consumidor vaya a desarrollarlos, pero los datos apuntan a una correlación significativa. En adultos que consumen rara vez, los efectos pueden ser limitados o poco marcados.

Contraindicaciones del consumo de cannabis

Entre las contraindicaciones que se citan con más frecuencia para el consumo de cannabis figuran:

  • Embarazo y lactancia – es una de las contraindicaciones más importantes. El consumo de cannabis durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de determinadas complicaciones, especialmente un menor peso al nacer, prematuridad y problemas de desarrollo del bebé. El THC atraviesa la placenta y pasa a la leche materna, por lo que las organizaciones médicas recomiendan evitar el cannabis durante el embarazo y la lactancia. El cannabis tampoco se recomienda si se está buscando un embarazo;
  • Niños y adolescentes – en la adolescencia el cerebro sigue en desarrollo, por lo que el consumo regular de cannabis se asocia con un mayor riesgo de impacto desfavorable en la atención, la memoria y el aprendizaje;
  • Enfermedades psiquiátricas – se recomienda especial precaución a personas con psicosis, esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, trastornos de ansiedad o trastornos del estado de ánimo, porque el cannabis puede intensificar sus síntomas y provocar recaídas;
  • Enfermedades cardiovasculares – el cannabis puede influir en la frecuencia cardíaca y en el sistema cardiovascular, por lo que en presencia de problemas cardíacos existentes requiere precaución;
  • Enfermedades respiratorias – especialmente con las formas inhaladas, que pueden sobrecargar adicionalmente, por ejemplo, los pulmones;
  • Toma de ciertos medicamentos – hay que tener en cuenta las posibles interacciones farmacológicas. Tanto el THC como el CBD pueden influir en la acción de algunos preparados. Los grupos más citados son: anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios, parte de los antiepilépticos, fármacos depresores del sistema nervioso central, es decir, las benzodiazepinas, hipnóticos y opioides.

Dependencia, CUD y efectos del cese del consumo

La dependencia del cannabis es un fenómeno real y en medicina se describe como CUD (Cannabis Use Disorder, trastorno por consumo de cannabis). No se trata solo del consumo frecuente de cannabis y productos con THC, sino de una situación en la que el consumo se vuelve difícil de controlar, empieza a dominar sobre otros asuntos de la vida y se mantiene a pesar de daños evidentes. El riesgo es mayor con el consumo frecuente, a edad temprana y con productos de alto contenido en THC. Los síntomas típicos de CUD son, entre otros: fuerte necesidad de consumir, dificultad para limitar o interrumpir el consumo, descuido de las obligaciones, continuación del consumo a pesar de problemas en las relaciones, en los estudios o el trabajo, y desarrollo de tolerancia.

Al interrumpir el consumo regular de cannabis puede aparecer un síndrome de abstinencia. Sus síntomas más descritos son:

  • Disminución de la concentración, irritabilidad, dolor de cabeza;
  • Problemas para dormir;
  • Sudoración excesiva (especialmente durante el sueño);
  • Inquietud, sensación de tensión;
  • Bajada del ánimo o disforia;
  • Disminución o incluso pérdida total del apetito;
  • Irritabilidad y malestar general;
  • Molestias digestivas.

No tiene por qué presentarse igual en todos los casos, pero el síndrome de abstinencia está bien descrito en la literatura y constituye una de las razones por las que romper con el cannabis puede ser difícil.

SHC

El SHC (Síndrome de Hiperemesis Cannabinoide, en inglés CHS – Cannabinoid Hyperemesis Syndrome) es un conjunto de síntomas asociados al consumo prolongado y frecuente de cannabis. Los más característicos son episodios recurrentes de náuseas intensas, vómitos y dolor abdominal, que pueden conducir a deshidratación y requerir atención médica. El SHC es un tema importante pero aún poco discutido – a veces se confunde con otros problemas gastrointestinales y el diagnóstico suele llegar tarde.

El único método eficaz contra el SHC es actualmente abandonar el consumo de cannabis – de lo contrario los síntomas tienden a reaparecer. En un episodio agudo, el tratamiento se centra en la rehidratación y el control de los síntomas (los antieméticos clásicos no son muy eficaces). La crema con capsaicina puede ayudar, y algunas personas refieren alivio temporal tras baños calientes.

Variedades de cannabis

Hoy en día nos encontramos con más frecuencia con la clasificación de variedades de cannabis en: indica, sativa e híbridos. Sin embargo, se trata más bien de una división utilitaria simplificada que de una clasificación precisa: el efecto de una variedad dada no depende de su nombre, sino de la composición química concreta del producto, especialmente de las proporciones de THC, CBD y de la presencia de otros cannabinoides y terpenos.

Indica

El nombre indica procede de la antigua clasificación botánica del cáñamo. Históricamente se aplicaba a plantas descritas como más bajas, más rechonchas, más ramificadas y con hojas más anchas que una sativa típica. En la práctica, también se asociaban a un cultivo en condiciones más difíciles y a una mayor producción de resina.

Con el tiempo, el término indica empezó a funcionar no solo como término botánico, sino también como una descripción abreviada de cierto perfil de acción. Las variedades vendidas como indica suelen presentarse como más relajantes. Con más frecuencia se asocian a relajación muscular, sensación de pesadez corporal, ralentización, aumento del apetito y mayor somnolencia que en el caso de las variedades descritas como sativa. Por eso coloquialmente se las llama variedades más „nocturnas».

Sativa

Desde el punto de vista botánico, sativa se refiere a plantas descritas como más altas, más esbeltas, menos compactas y de hojas más estrechas que las variedades indica. En la práctica, este término ha pasado a designar sobre todo las variedades a las que se atribuye un carácter más „estimulante» o „diurno».

La sativa se asocia a una mayor sensación de energía, ligereza, mayor actividad mental, locuacidad, estimulación de la creatividad y menor somnolencia que en las variedades descritas como indica. Por otro lado, en algunas personas este perfil puede ir acompañado de tensión, irritabilidad o aceleración de los pensamientos – especialmente con alto contenido de THC.

Híbridos

La mayoría de las variedades modernas de cannabis son híbridos, es decir, cruces de distintas líneas de cáñamo, tanto sativa como indica. Se han creado para poder influir más en determinadas características de las plantas: crecimiento, tiempo de floración, resistencia, aroma, contenido de THC y CBD o un perfil de acción específico.

Un híbrido puede ser más relajante, más estimulante o relativamente equilibrado – todo depende de la variedad concreta y de su composición química.

Cannabinoides

Los cannabinoides son un grupo de compuestos químicos naturales presentes en el cáñamo. Son ellos los que, en gran medida, son responsables de su acción biológica, y una parte de ellos también de los efectos psicoactivos.

El cáñamo contiene más de 100 cannabinoides distintos, y las fuentes médicas subrayan que son ellos los que en mayor medida configuran la acción del cannabis sobre el organismo. Los más conocidos son el THC, el CBD y el THCA:

THC

El THC, es decir, el tetrahidrocannabinol (más precisamente: delta-9-THC), es el principal compuesto responsable de la psicoactividad del cannabis. Es él quien, en mayor medida, responde de los efectos típicos del consumo de cannabis: cambio de humor, percepción, concentración o sensación del tiempo.

En la práctica, la acción del THC depende no solo de la simple presencia del compuesto, sino también de su concentración, dosis, vía de administración y sensibilidad individual del organismo. Cuanto mayor sea el contenido de THC en el material seco o en el extracto, normalmente más fuerte y menos previsible será el efecto para el organismo.

CBD

El CBD, es decir, el cannabidiol, es uno de los principales cannabinoides presentes en el cáñamo. A diferencia del THC, no es típicamente embriagador. Puede influir en el organismo, pero sus efectos son distintos. Algunas personas los describen como más sutiles, sin la alteración de la conciencia típica del cannabis con alto contenido de THC.

Las aplicaciones médicas documentadas del CBD son bastante limitadas. La evidencia más sólida concierne al tratamiento de algunas formas raras de epilepsia. El CBD se menciona a veces en el contexto del dolor crónico, la ansiedad, el insomnio, los estados inflamatorios o los síntomas neurológicos, pero para la mayoría de estas aplicaciones la evidencia sigue siendo limitada. Por otra parte, una parte de los estudios y publicaciones indica que el CBD puede, en algunas personas, mitigar parcialmente algunos efectos no deseados del THC, por ejemplo una tensión demasiado intensa o malestar psíquico.

Los productos con CBD están disponibles en España siempre que cumplan con la normativa europea „Novel Food» (los alimentos con CBD requieren autorización previa de la Comisión Europea) y que el contenido de THC sea inferior o igual al 0,2 %. Los cosméticos con CBD se comercializan libremente bajo el Reglamento Cosmético (EC) 1223/2009. 

THCA

El THCA (ácido tetrahidrocannabinólico) es el precursor del THC, es decir, un compuesto químico presente en el cáñamo fresco, a partir del cual – bajo el efecto del tiempo, el secado y la temperatura, en el proceso de descarboxilación – se forma el verdadero delta-9-THC.

Otros cannabinoides

Conviene recordar que el cannabis no es una única molécula, sino una mezcla de muchos compuestos químicos. En el cáñamo se encuentran también, en grandes cantidades, otros cannabinoides menos conocidos, como el CBG, el CBN y el CBC. Son responsables (junto con los terpenos) del aspecto final, el aroma, el perfil y el destino del producto, pero no están estudiados con tanto detalle como el THC y el CBD, ni tienen una acción tan fuerte sobre el organismo.

Terpenos y perfil aromático del cannabis

Los terpenos son compuestos aromáticos naturales presentes en el cáñamo (y en muchas otras plantas). Son ellos los que, en gran medida, son responsables del olor del cannabis y del perfil aromático concreto de una variedad dada. Pueden ser, por ejemplo, notas herbales, cítricas, resinosas, terrosas, de pino y muchas otras.

Sin embargo, los terpenos no son responsables únicamente del olor del cannabis – la investigación sobre su papel biológico aún continúa.

Formas de consumir cannabis

Las formas de consumo del cannabis son diversas, pero las más citadas son fumar, vaporizar y los llamados „edibles», es decir, productos alimenticios con contenido de THC. Se diferencian en la rapidez de acción, la duración de los efectos y los efectos mismos.

Vaporización

La vaporización es una de las vías de administración del THC, en la que el cáñamo seco o el extracto se calienta (en lugar de quemarse) en un aparato especial – un vaporizador. Gracias a ello, el usuario no inhala humo, sino un aerosol que contiene los compuestos activos. La ausencia de combustión puede limitar el contacto con parte de los productos generados en el humo, pero eso no significa que la vaporización sea completamente neutra para la salud.

Edibles

En la administración oral de THC (en forma de productos alimentarios, los llamados „edibles«), el efecto aparece más tarde que tras la inhalación, porque las sustancias activas deben pasar antes por el sistema digestivo y el metabolismo hepático. Por eso se habla a menudo de efecto retardado, que además puede durar más que tras la inhalación, y cuyo desarrollo puede ser menos previsible.

También es importante el hecho de que el THC sea un compuesto lipófilo, es decir, que se disuelva bien en grasas y mal en agua. Esto significa que comer cannabis sin la preparación previa adecuada (su unión con una grasa) no producirá ningún efecto.

Fumar

Fumar cannabis es el método clásico (y probablemente el más popular) de consumo. Consiste en quemar el material seco e inhalar el humo. Actúa rápidamente, porque las sustancias activas llegan al organismo por vía inhalada, pero junto con ellas se inhalan también productos nocivos de la combustión. Desde el punto de vista de la salud, precisamente el humo constituye la diferencia más importante respecto a otras formas de consumo: el cannabis fumado puede dañar los tejidos pulmonares y los pequeños vasos sanguíneos, y provocar problemas respiratorios.


Comparado con el cigarrillo clásico, se considera una alternativa algo más favorable el calentamiento de extractos o aceites (sin combustión), porque permite reducir el contacto con parte de los compuestos presentes en el humo. Sin embargo, esto no significa una ausencia total de riesgo.

Breve historia del cannabis

El cáñamo fue durante miles de años una planta útil importante: se utilizaba para producir fibras, cuerdas, tejidos y aceite, pero también en medicina y rituales religiosos. Ya se conocía en la antigua China y la India. En la Península Ibérica, el cáñamo fue cultivado desde tiempos antiguos y tuvo gran importancia económica, especialmente para la marina y la industria textil de los siglos XVI-XVIII.

Durante mucho tiempo, el cáñamo funcionó así simplemente como una de las muchas plantas cultivadas por las personas. El cambio llegó en el siglo XX, cuando el cannabis empezó a tratarse cada vez con más fuerza como una sustancia que requería control. Tres cosas tuvieron gran importancia aquí: el desarrollo de la política global antidroga, las preocupaciones sanitarias relacionadas con el uso no médico y la voluntad de los Estados de someter el tráfico de sustancias psicoactivas a un fuerte control. El punto de inflexión fue la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, que incluyó el cannabis en el sistema mundial de control de drogas. A partir de ese momento, su historia fue, durante décadas, sobre todo la historia de una penalización.

No fue hasta 2020 cuando la Comisión de Estupefacientes de la ONU, tras una revisión de la OMS, retiró el cannabis y la resina de cannabis de la categoría más restrictiva (Lista IV), reconociendo que tienen aplicaciones terapéuticas. Al mismo tiempo, el cannabis sigue siendo una sustancia sometida a un estricto control internacional.

Hoy el cannabis sigue siendo la sustancia ilícita más consumida en Europa y en el mundo. Por un lado, muchos Estados mantienen la prohibición del uso recreativo o lo restringen estrictamente. Por otro, crece el número de países que admiten el cannabis medicinal. España se encuentra en proceso de regular su acceso medicinal a través de un Real Decreto en desarrollo desde 2024, con el Sativex ya disponible para esclerosis múltiple desde 2010.

Cuestiones legales sobre el cannabis en España

En España, el cannabis con fines recreativos no está legalizado para su venta ni comercialización. El tráfico, el cultivo masivo y la venta están penados por el Código Penal (artículos 368 y siguientes). Sin embargo, la jurisprudencia consolidada del Tribunal Supremo (desde la sentencia 484/2015) establece que el consumo privado en domicilio y el cultivo para autoconsumo no constituyen delito penal, siempre que no estén dirigidos al tráfico. Existen también las llamadas „asociaciones cannábicas» o clubes sociales de cannabis, que operan en una zona jurídica gris. El cannabis medicinal está en proceso de regulación a nivel nacional desde 2022, con el Sativex ya autorizado por la AEMPS para esclerosis múltiple.

Cáñamo industrial y otras variedades

La normativa española distingue el cáñamo industrial y otras variedades de Cannabis sativa. El cáñamo industrial corresponde a variedades inscritas en el catálogo común de la UE y cuyo contenido en delta-9-THC no supera el 0,3 % (límite armonizado con la normativa europea desde 2021).

Cultivo

El cultivo de cáñamo industrial está permitido en España bajo determinadas normas (variedades certificadas, declaración de superficie, controles). El cultivo a gran escala de cannabis con fines comerciales o de tráfico está penado. Sin embargo, el cultivo a pequeña escala para autoconsumo personal, en domicilio privado y oculto a la vista pública, no se considera delito penal según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, aunque puede estar sujeto a sanciones administrativas según la Ley de Seguridad Ciudadana.

Tenencia y consumo

El consumo privado de cannabis en España no es delito penal, según la jurisprudencia consolidada. Sin embargo, el consumo en lugares públicos está sancionado administrativamente por la Ley Orgánica 4/2015 (llamada „Ley Mordaza») con multas de 601 a 30 000 euros. La tenencia para autoconsumo en lugares públicos también puede ser sancionada administrativamente, sin ser delito penal.

Las asociaciones cannábicas (clubes sociales de cannabis) funcionan en una zona jurídica gris – su legalidad ha sido cuestionada por el Tribunal Supremo en varias sentencias (2015, 2017), pero siguen operando en muchas comunidades autónomas, especialmente en Cataluña y el País Vasco, donde existen marcos autonómicos más permisivos.

Cuestiones legales sobre el cannabis en otros países

Fuera de España, los enfoques sobre el cannabis son muy variados. El modelo más liberal es la legalización parcial. En Europa, un ejemplo es hoy Alemania, donde desde el 1 de abril de 2024 los adultos pueden poseer legalmente determinadas cantidades, cultivar hasta tres plantas para uso personal y utilizar clubes cannábicos (que funcionan sin ánimo de lucro).

Entre la plena legalización y la prohibición al 100 % existen también modelos intermedios: despenalización o tolerancia de determinadas formas de uso, como en los Países Bajos, donde la venta en los coffee shops se tolera desde hace años, aunque la producción y el comercio al por mayor siguen siendo problemáticos. Por su parte, la República Checa figura desde hace años entre los Estados más liberales de la región y avanza poco a poco hacia un enfoque más suave en cuanto a la tenencia y el cultivo para uso propio.

En el otro extremo se encuentran Estados que mantienen una penalización estricta o un acceso muy limitado exclusivamente a usos médicos. Por ejemplo, Francia aún no ha legalizado el uso recreativo y desarrolla el acceso médico con cautela, principalmente en el marco de una experimentación nacional dirigida por la ANSM (Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento).

Fuentes

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https://nida.nih.gov/research-topics/cannabis-marijuana

https://www.who.int/teams/mental-health-and-substance-use/alcohol-drugs-and-addictive-behaviours/drugs-psychoactive/cannabis

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https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK423845

https://nap.nationalacademies.org/resource/24625/Cannabis_committee_conclusions.pdf

https://www.cdc.gov/cannabis/health-effects/driving.html

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https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2801827

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https://www.acog.org/womens-health/infographics/marijuana-and-pregnancy

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https://www.cdc.gov/cannabis/risk-factors/cannabis-and-teens.html

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https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4456813

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11103132

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https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1906409

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7055953

https://www.who.int/news/item/04-12-2020-un-commission-on-narcotic-drugs-reclassifies-cannabis-to-recognize-its-therapeutic-uses

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1995-25444

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